UN CAFE POR FAVOR...
En el día a día del trabajo, tenemos diversas situaciones que nos hacen cambiar nuestro estado de ánimo. Todo lo da la dinámica de lo que hacemos y dejamos de hacer. Pero hay momentos en que nos sentimos muy bien con pequeños detalles que hacen que los momentos de tensión y presión desaparezcan.
Generalmente nos dejamos ganar por el trabajo, porque se nos olvida que dentro del mismo hay situaciones que te pueden hacer feliz el día, y que te dan ese ánimo necesitas para seguir la jornada de trabajo. Y si analizamos nuestras actividades, son innumerables esas situaciones que generalmente se dan cuando mas los necesitamos aunque muchas veces no las valoramos o las pasamos por alto. Un saludo cariñoso, una sonrisa en un pasillo, compartir un café...Tantos pequeños detalles que nos parecen rutinarios pero que valen mucho en nuestro que hacer diario.
El trabajo trae cosas buenas y que debemos valorar, pero se nos olvida hacerlo porque este mundo tan extraño en el que el trabajo te hace vivir su jornada como un autómata, no nos permite percibir las cosas buenas que nos da la vida…Que bueno es decir “lo mejor que me pasó hoy en mi trabajo fue tomarme un café”…Si, cosas del trabajo!!!
EL HOGAR PERDIDO...
El hogar…ese pequeño refugio que siempre esperamos disfrutar al final de la jornada y los fines de semana, ya que en el transcurso del día estamos en nuestros lugares de trabajo. Pero la vida actual nos obliga a verlo como un espacio de trabajo. Entonces aunque estemos cómodos en el, ya pierde esa característica que lo hacía especial, sobre todo cuando éramos niños.
La dinámica actual, nos obliga a trabajar en nuestra casa, haciendo que de alguna forma le configuremos un pequeño lugar para poder hacerlo. Ya sea un estudio o un rinconcito, tenemos que acondicionarlo para poder trabajar, ubicando el computador, el escritorio, etc. Entonces sin darnos cuenta, es el lugar donde pasamos más tiempo en el hogar, y nos aislamos de la tan apreciada vida familiar, aunque estemos en nuestra propia casa. Algunas veces porque nos sirve para escondernos de los problemas, otras porque el trabajo nos conlleva a estar en él. Parece como si la vida nos obligara a escondernos de ella tras una pantalla de un computador ó en medio de miles de papeles de trabajo y no nos ayuda a formar un hogar. Por supuesto que es importante el trabajo, porque de él vivimos y podemos cubrir nuestras necesidades, pero cada día nos absorbe más sin darnos cuenta.
La pregunta sería “vivmos en un hogar?”… Cada día nuestro hogar se parece más a un Loft, esos espacios que fusionan hogar y trabajo, que comenzaron como los espacios de vida de los artistas, pero que ahora son los espacios de vida de toda una generación. Lo importante es mantener el calor del hogar, con los miles de detalles que estos tienen…Detalles que a veces no son materiales, pero que si los tenemos en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestros anhelos…en nuestra vida!!!...Y que tenemos que compartir con los seres queridos……………esos seres queridos que también carecen de un hogar!!!
LOS TESOROS DE LA VIDA...
Cada día que pasa, me doy cuenta de las cosas maravillosas que nos da la vida. El solo hecho de la vida es maravilloso. Pero generalmente le damos valor a las cosas malas que nos da. Resaltamos lo que nos molesta, lo que no nos gusta, o sea nos dejamos afectar por esas cosas. Pero nos olvidamos de las cosas buenas, porque las vemos como normales y porque no decirlo, como parte de nuestra rutina diaria.
Dentro de esas cosas buenas y maravillosas que nos da la vida, están algunas personas que nos hacen felices y que las tenemos en mente todos y cada uno de nuestros días. Familia, amigos, compañeros, etc. A veces compartimos poco con ellos o simplemente no valoramos esos momentos que compartimos, porque simplemente nos parece normal hacerlo. Pero dentro de ese grupo de personas, hay las que son muy especiales. Esas personas que nos mueven el mundo de solo pensar en ellas. Al menos siempre hay una que es lo máximo para uno. A esa persona siempre la relacionamos con la pareja, el compañero, etc. Y no necesariamente es así. Para los niños puede ser el futbolista que mete muchos goles, para las adolescentes puede ser el cantante de moda, para las mujeres el galán de cine, y así, para todos hay alguien especial. Pero siemore las relacionamos con nuestros sentimientos.
La vida te pone en el camino cosas y personas especiales. Está en nosotros valorarlos como parte de los pequeños tesoros que nos da un mundo maravilloso que tenemos y en el que vivimos. A veces es difícil obtenerlos…pero la misma vida te da un pequeño mapa que nos dice donde están…Encontrarlos y tenerlos te da una gran felicidad, pero a veces la felicidad está en el camino que recorres para obtenerlo….aunque sea muy largo ese camino…!!!
UNA VENEZOLANITA ADORABLE...
Tuve la dicha de viajar este mes de mayo junto a mi hermano Rafael al viejo continente, para entre otras cosas visitar a mi querida sobrina Liseth en Alemania, donde se encuentra en su año de intercambio juvenil a través del programa del Rotary Internacional. Fue un viaje encantador, porque además de encontrarnos con ella luego de 10 meses, la pasamos súper bien ya que decidimos viajar por Alemania, República Checa y Holanda.

Además de visitar y conocer nuevas ciudades, lo más importante fue compartir con seres queridos la alegría de viajar. Disfrutamos mucho el día a día, sin planificación pero con mucha disposición de encontrar cosas nuevas, de compartir cada minuto del viaje y de convivir como familia que somos. Fue muy divertido porque dos hombres adultos viajábamos con una señorita de 18 años, menudita pero genial y ella era la que nos guiaba en el viaje, específicamente en Alemania. Era emocionante verla desenvolverse con una seguridad increíble, y no solo por el dominio del idioma, sino por el dominio de cada situación que se nos presentaba en el día a día. Pero lo que más me emocionó, fue como tiene la capacidad de ganarse instantáneamente a los alemanes. Donde quiera que íbamos, gracias a su dulzura y sobre todo a su improvisación en cada momento se metía en el bolsillo a los alemanes. Esta “niña” se gano el corazón de una gente tan dura como amable, tan planificadora como servicial y sobre todo muy gentiles, como son los alemanes. Todos tienen que ver con ella. Entre muchas anécdotas, recuerdo que para entrar a la catedral de Berlín, ella le preguntó a una de las guardias de seguridad si ella tenía que pagar, y la señora solo al verla la agarro por las mejillas y le dio un fuerte abrazo diciéndole en alemán algo así como “que cuchi eres”. Gestos como ese se repitieron a menudo en nuestro viaje. Y no solo en Alemania.
Siempre le doy gracias a Dios por permitirme viajar y conocer nuevas culturas. Pero está vez le agradezco que me haya permitido compartir con mi sobrina en su año de intercambio. Verla tan feliz, tan madura y tan encantadora, me ha dado la mayor alegría en este nuevo viaje. Una venezolanita que se ganó el corazón de los alemanes…